domingo, 6 de diciembre de 2009

Cuentos clásicos III.

La Cenicienta, de los hermanos Grimm:

Versión adaptada:
La Cenicienta se ve sometida a los maltratos de su madrastra y sus hermanastras cuando fallece su padre. En cierto momento, se celebra un baile al que ella no puede acudir, pero por sus buenos actos o en compensación a los maltratos y abusos sufridos, un hada madrina le concede vestimenta, zapatos y transporte para el ansiado baile, presidido por el príncipe del que ella está enamorada. El príncipe la escoge como pareja, pero al llegar la media noche, ella tiene que marchar porque se desvanece el hechizo y volverá a ser una campesina, perdiendo uno de sus zapatos de cristal en su huída. El heredero lo guarda y recorre el reino en busca de su amada, y aunque sus hermanas tratan de meter sus pies en el zapato, no encaja, hasta que Cenicienta se lo prueba, el príncipe la reconoce y la toma por esposa. En algunas versiones, la madrastra y sus hijas son castigadas a trabajar en palacio por el daño ocasionado a la joven. En otras, como la versión de Perrault, Cenicienta, de lo buena que era, lleva a sus hermanas a vivir a palacio con ella.


Versión original:
En el cuento escrito por los hermanos Grimm, el hilo argumental básico parece el mismo. Se supone que, originalmente, la joven Cenicienta asesina a la primera pretendiente de su padre tras morir su madre, pues prefiere que se case con su ama de llaves; pero esto no está contemplado actualmente. A parte de eso, los favores que recibe no proceden de un hada madrina, sino de un árbol que planta en la tumba de su madre y los pajarillos que lo habitan, que son quienes la ayudan y le proporcionan vestidos y zapatos para acudir a sus citas con el príncipe. Una vez la chica pierde el zapato y el heredero comienza a buscarla, las hermanastras, inducidas por su madre, se amputan, la una un dedo y la otra el talón, para que sus pies encajen en los zapatitos, engaño que es descubierto por la hemorragia. Finalmente, Cenicienta se prueba el zapato, se confirma que es la amada del príncipe y contraen matrimonio, al cual acuden sus hermanastras, tratando de ganarse el favor de Cenicienta. Durante la ceremonia, las palomas y tórtolas amigas de la joven, les sacan los ojos de sendos picotazos a las dos muchachas como castigo por su maldad.


Pulgarcito, de Perrault:

Versión adaptada:
Pulgarcito era un niño del tamaño de un dedo que tenía siete hermanos. Viví con sus padres, que eran muy pobres, y un día, deciden que deben dejarlos en el bosque porque no tienen para darles de comer. Les abandonan allí con mucho pesar, pero los chicos, gracias a Pulgarcito, que había marcado el camino con guijarros, encuentran el camino de vuelta. Siendo la situación igual de penosa para la familia, los padres vuelven a llevar a los niños al bosque, pero esta vez no encuentran el camino, porque tiraron migas de pan que se comieron las aves. Buscando su casa, encuentran un castillo habitado por un ogro que les invita a pasar la noche. Antes de acostarse, Pulgarcito escucha que su anfitrión piensa devorarles, despierta a sus hermanos y huyen. El ogro les persigue con sus botas de siete leguas hasta que se cansa y se duerme. Pulgarcito le quita entonces sus botas y escapan de él. El rey les recompensa por acabar con el ogro (al parecer, al quitarle las botas), y ellos vuelven a su casa.

Versión original:
La historia es la misma, salvando ciertos datos. Para empezar, quien desea abandonarles en el bosque es el padre en contra de la madre, que cede ante la posibilidad de ver a sus hijos morir de hambre y las amenazas violentas de su marido hacia ella si no deja de lamentarse. Por otro lado, cunado llegan al castillo, la mujer del ogro trata de salvarles y convence a su esposo de dejarles pasar la noche con ellos. Les aposenta en la misma habitación que sus hijas. Ellas, siete también, duermen en la cama contigua, portando una corona cada una, que Pulgarcito les arrebata ante la posibilidad de que el ogro pretenda matarles durante la noche. Al día siguiente, el ogro pide a su mujer que prepare a os niños para comerlos, y esta se desmaya al entrar en la habitación y descubrir a sus hijas ahogadas en su propia sangre (evidentemente, por equívoco del marido). Los chicos huyen, el ogro les persigue, se tumba a descansar y le arrebatan las botas de siete leguas. Entonces, Pulgarcito vuelve al castillo y le dice a la mujer del ogro que han secuestrado a su esposo y solicitan todas las joyas y oro que posea para salvarlo. Ella se las entrega para recuperar a su marido, y los niños vuelvan a su casa con las botas de siete leguas y el dinero robado.