La Cenicienta, de los hermanos Grimm:
Versión adaptada:
La Cenicienta se ve sometida a los maltratos de su madrastra y sus hermanastras cuando fallece su padre. En cierto momento, se celebra un baile al que ella no puede acudir, pero por sus buenos actos o en compensación a los maltratos y abusos sufridos, un hada madrina le concede vestimenta, zapatos y transporte para el ansiado baile, presidido por el príncipe del que ella está enamorada. El príncipe la escoge como pareja, pero al llegar la media noche, ella tiene que marchar porque se desvanece el hechizo y volverá a ser una campesina, perdiendo uno de sus zapatos de cristal en su huída. El heredero lo guarda y recorre el reino en busca de su amada, y aunque sus hermanas tratan de meter sus pies en el zapato, no encaja, hasta que Cenicienta se lo prueba, el príncipe la reconoce y la toma por esposa. En algunas versiones, la madrastra y sus hijas son castigadas a trabajar en palacio por el daño ocasionado a la joven. En otras, como la versión de Perrault, Cenicienta, de lo buena que era, lleva a sus hermanas a vivir a palacio con ella.
Versión original:
En el cuento escrito por los hermanos Grimm, el hilo argumental básico parece el mismo. Se supone que, originalmente, la joven Cenicienta asesina a la primera pretendiente de su padre tras morir su madre, pues prefiere que se case con su ama de llaves; pero esto no está contemplado actualmente. A parte de eso, los favores que recibe no proceden de un hada madrina, sino de un árbol que planta en la tumba de su madre y los pajarillos que lo habitan, que son quienes la ayudan y le proporcionan vestidos y zapatos para acudir a sus citas con el príncipe. Una vez la chica pierde el zapato y el heredero comienza a buscarla, las hermanastras, inducidas por su madre, se amputan, la una un dedo y la otra el talón, para que sus pies encajen en los zapatitos, engaño que es descubierto por la hemorragia. Finalmente, Cenicienta se prueba el zapato, se confirma que es la amada del príncipe y contraen matrimonio, al cual acuden sus hermanastras, tratando de ganarse el favor de Cenicienta. Durante la ceremonia, las palomas y tórtolas amigas de la joven, les sacan los ojos de sendos picotazos a las dos muchachas como castigo por su maldad.
Pulgarcito, de Perrault:
Versión adaptada:
Pulgarcito era un niño del tamaño de un dedo que tenía siete hermanos. Viví con sus padres, que eran muy pobres, y un día, deciden que deben dejarlos en el bosque porque no tienen para darles de comer. Les abandonan allí con mucho pesar, pero los chicos, gracias a Pulgarcito, que había marcado el camino con guijarros, encuentran el camino de vuelta. Siendo la situación igual de penosa para la familia, los padres vuelven a llevar a los niños al bosque, pero esta vez no encuentran el camino, porque tiraron migas de pan que se comieron las aves. Buscando su casa, encuentran un castillo habitado por un ogro que les invita a pasar la noche. Antes de acostarse, Pulgarcito escucha que su anfitrión piensa devorarles, despierta a sus hermanos y huyen. El ogro les persigue con sus botas de siete leguas hasta que se cansa y se duerme. Pulgarcito le quita entonces sus botas y escapan de él. El rey les recompensa por acabar con el ogro (al parecer, al quitarle las botas), y ellos vuelven a su casa.
Versión original:
La historia es la misma, salvando ciertos datos. Para empezar, quien desea abandonarles en el bosque es el padre en contra de la madre, que cede ante la posibilidad de ver a sus hijos morir de hambre y las amenazas violentas de su marido hacia ella si no deja de lamentarse. Por otro lado, cunado llegan al castillo, la mujer del ogro trata de salvarles y convence a su esposo de dejarles pasar la noche con ellos. Les aposenta en la misma habitación que sus hijas. Ellas, siete también, duermen en la cama contigua, portando una corona cada una, que Pulgarcito les arrebata ante la posibilidad de que el ogro pretenda matarles durante la noche. Al día siguiente, el ogro pide a su mujer que prepare a os niños para comerlos, y esta se desmaya al entrar en la habitación y descubrir a sus hijas ahogadas en su propia sangre (evidentemente, por equívoco del marido). Los chicos huyen, el ogro les persigue, se tumba a descansar y le arrebatan las botas de siete leguas. Entonces, Pulgarcito vuelve al castillo y le dice a la mujer del ogro que han secuestrado a su esposo y solicitan todas las joyas y oro que posea para salvarlo. Ella se las entrega para recuperar a su marido, y los niños vuelvan a su casa con las botas de siete leguas y el dinero robado.
domingo, 6 de diciembre de 2009
martes, 3 de noviembre de 2009
Cuentos clásicos II
Caperucita Roja, de los hermanos Grimm:
Versión adaptada:
Mandan a Caperucita a casa de su abuela porque está enferma. La niña atraviesa el bosque y se encuentra con un lobo, que descubre a dónde se dirige y decide adelantarse para atacar a la abuela y comerse después a la niña. Llega el lobo, se come a la abuela (o la encierra en el armario) y se viste con su ropa. Cuando llega Caperucita, sospecha del aspecto de su abuela y le pregunta, hasta que el lobo se abalanza sobre ella. En ese momento, llega un cazador que oyó el ruido y mata al lobo, salvando así a Caperucita.
Versión original:
El comienzo trascurre básicamente igual, y en cuanto al desarrollo y desenlace hay diferentes versiones difundidas, difíciles de comprobar. En teoría, la primera versión del cuento fue censurada por su contenido erótico en relación a la niña y el lobo, o que la niña ingiere los restos de sangre y carne de su abuela como símbolo de respeto y veneración. La versión de los hermanos Grimm que perdura es en la que el lobo devora a la abuela y a la niña, y es en ese momento cuando el cazador, alertado por los ronquidos, acude a la casa, raja el estómago del lobo (que está dormido) y saca a las dos mujeres, llenando su estómago de piedras, que pesan tanto que matan al lobo en cuanto le levanta.
Blancanieves y los siete enanitos, de los hermanos Grimm:
Versión adaptada:
Blancanieves es una joven hermosa envidiada por su madrastra, hasta el punto de que esta desea matarla para convertirse en la más hermosa del reino. Con este propósito, manda a un secuaz a acabar con su vida, pero la joven escapa en el bosque, llegando a la casa de los enanitos que le dan cobijo. La madrastra se entera de que sigue viva y la envenena con una manzana hasta que su amor verdadero la despierte con un beso. Los enanitos meten a Blancanieves en un ataúd de cristal, hasta que un día pasa un príncipe, la ve, la besa y la devuelve a la vida. Se casan y son felices para siempre.
Versión original:
La pretensión de asesinar a la chica corre por cuenta de su propia madre al ver que la niña es rival para su belleza, pidiendo como prueba de su muerte el corazón de la chica para comérselo. El hombre al que encomienda la labor le lleva un corazón de jabalí cuando la chica escapa, y la reina se lo come. El resto de la historia transcurre igual, hasta que al final de la misma, la reina es condenada a ponerse unos zapatos de hierro al rojo vivo, con los que baila hasta caer muerta.
Caperucita Roja, de los hermanos Grimm:
Versión adaptada:
Mandan a Caperucita a casa de su abuela porque está enferma. La niña atraviesa el bosque y se encuentra con un lobo, que descubre a dónde se dirige y decide adelantarse para atacar a la abuela y comerse después a la niña. Llega el lobo, se come a la abuela (o la encierra en el armario) y se viste con su ropa. Cuando llega Caperucita, sospecha del aspecto de su abuela y le pregunta, hasta que el lobo se abalanza sobre ella. En ese momento, llega un cazador que oyó el ruido y mata al lobo, salvando así a Caperucita.
Versión original:
El comienzo trascurre básicamente igual, y en cuanto al desarrollo y desenlace hay diferentes versiones difundidas, difíciles de comprobar. En teoría, la primera versión del cuento fue censurada por su contenido erótico en relación a la niña y el lobo, o que la niña ingiere los restos de sangre y carne de su abuela como símbolo de respeto y veneración. La versión de los hermanos Grimm que perdura es en la que el lobo devora a la abuela y a la niña, y es en ese momento cuando el cazador, alertado por los ronquidos, acude a la casa, raja el estómago del lobo (que está dormido) y saca a las dos mujeres, llenando su estómago de piedras, que pesan tanto que matan al lobo en cuanto le levanta.
Blancanieves y los siete enanitos, de los hermanos Grimm:
Versión adaptada:
Blancanieves es una joven hermosa envidiada por su madrastra, hasta el punto de que esta desea matarla para convertirse en la más hermosa del reino. Con este propósito, manda a un secuaz a acabar con su vida, pero la joven escapa en el bosque, llegando a la casa de los enanitos que le dan cobijo. La madrastra se entera de que sigue viva y la envenena con una manzana hasta que su amor verdadero la despierte con un beso. Los enanitos meten a Blancanieves en un ataúd de cristal, hasta que un día pasa un príncipe, la ve, la besa y la devuelve a la vida. Se casan y son felices para siempre.
Versión original:
La pretensión de asesinar a la chica corre por cuenta de su propia madre al ver que la niña es rival para su belleza, pidiendo como prueba de su muerte el corazón de la chica para comérselo. El hombre al que encomienda la labor le lleva un corazón de jabalí cuando la chica escapa, y la reina se lo come. El resto de la historia transcurre igual, hasta que al final de la misma, la reina es condenada a ponerse unos zapatos de hierro al rojo vivo, con los que baila hasta caer muerta.
sábado, 31 de octubre de 2009
Los cuentos clásicos
Los cuentos clásicos I
¿Quién no ha escuchado alguna vez el cuento de Caperucita Roja, La Bella Durmiente, Cenicienta, La Sirenita, etc.? A todos nos han leído alguna vez estos cuentos, o nosotros mismos se los hemos relatado a nuestros hijos, sobrinos, hermanos,… Pero pocos o ninguno de nosotros se ha parado a observar si esos cuentos son realmente aptos para niños. Es decir, a ninguno se nos ocurriría contarles a los más pequeños una historia de violaciones, o de asesinatos a sangre fría, o de automutilaciones. Dicho así, sin anestesia, suena realmente mal… pero es lo que reproducimos cuando, ilusos de nosotros, enunciamos La Cenicienta o La Bella Durmiente, por ejemplo. Y es que los denominados cuentos clásicos no tienen una temática infantil. ¿Por qué? Bueno, hay dos versiones del motivo.
Por un lado, antiguamente los cuentos y relatos no se escribían para niños, sino para entretener a la alta sociedad o para ejemplificar y aleccionar, una especie de parábola para adultos sobre ciertos actos y sus consecuencias. Por otra parte, se piensa que sí estaban dirigidos a la infancia, pero el concepto que se tenía de los niños es muy diferente al actual, ya que se les veía como adultos en miniatura y se les trataba como tal.
Los cuentos clásicos, escritos por autores como Andersen, los hermanos Grimm, Perrault,.. han sido suavizados y edulcorados en la actualidad por empresas “dedicadas a la infancia” (tema que trataré en otro blog, en el que sopesaremos la intencionalidad de dichas versiones y las ideas que promueven en los niños de forma más o menos directa), para adecuarlos a los más pequeños, perdiendo así la esencia original y los motivos para los que fueron escritos. En los siguientes blogs iré haciendo una comparativa de las versiones originales de dichos relatos con las que se conocen actualmente a fin de comparar contenidos e intencionalidad.
La Sirenita, de H. C. Andersen:
Versión adaptada:
La sirenita se enamora de un humano, acude a la bruja del mar y ésta le da una poción mágica para deshacerse de su cola y poder estar con el príncipe a cambio de su voz. Ella accede, sale del agua y se encuentra con su amor. Pasado un tiempo y algunas desavenencias, terminan juntos, la bruja es vencida y ellos se casan. Viven felices y comen perdices.
Versión original:
La sirenita se enamora de un humano, acude a la bruja del mar y ésta le da una poción mágica para deshacerse de su cola y poder estar con el príncipe a cambio de su voz, advirtiéndole que en caso de que este la rechace, ella se deshará en el mar. La chica acepta, sale del agua, su amado la socorre y le profiere un afecto sincero. Pero está prometido y no ama a la sirenita. Se casa con otra. Las hermanas de la sirenita acuden a la bruja del mar y venden su cabello a cambio de un puñal mágico para matar al príncipe y salvar así a su hermana. Se lo dan a la chica, que se introduce en la habitación de la pareja para matarle, pero se arrepiente, le besa y se va. Lanza el puñal al mar y acto seguido, se lanza ella; esto es, se suicida.
¿Quién no ha escuchado alguna vez el cuento de Caperucita Roja, La Bella Durmiente, Cenicienta, La Sirenita, etc.? A todos nos han leído alguna vez estos cuentos, o nosotros mismos se los hemos relatado a nuestros hijos, sobrinos, hermanos,… Pero pocos o ninguno de nosotros se ha parado a observar si esos cuentos son realmente aptos para niños. Es decir, a ninguno se nos ocurriría contarles a los más pequeños una historia de violaciones, o de asesinatos a sangre fría, o de automutilaciones. Dicho así, sin anestesia, suena realmente mal… pero es lo que reproducimos cuando, ilusos de nosotros, enunciamos La Cenicienta o La Bella Durmiente, por ejemplo. Y es que los denominados cuentos clásicos no tienen una temática infantil. ¿Por qué? Bueno, hay dos versiones del motivo.
Por un lado, antiguamente los cuentos y relatos no se escribían para niños, sino para entretener a la alta sociedad o para ejemplificar y aleccionar, una especie de parábola para adultos sobre ciertos actos y sus consecuencias. Por otra parte, se piensa que sí estaban dirigidos a la infancia, pero el concepto que se tenía de los niños es muy diferente al actual, ya que se les veía como adultos en miniatura y se les trataba como tal.
Los cuentos clásicos, escritos por autores como Andersen, los hermanos Grimm, Perrault,.. han sido suavizados y edulcorados en la actualidad por empresas “dedicadas a la infancia” (tema que trataré en otro blog, en el que sopesaremos la intencionalidad de dichas versiones y las ideas que promueven en los niños de forma más o menos directa), para adecuarlos a los más pequeños, perdiendo así la esencia original y los motivos para los que fueron escritos. En los siguientes blogs iré haciendo una comparativa de las versiones originales de dichos relatos con las que se conocen actualmente a fin de comparar contenidos e intencionalidad.
La Sirenita, de H. C. Andersen:
Versión adaptada:
La sirenita se enamora de un humano, acude a la bruja del mar y ésta le da una poción mágica para deshacerse de su cola y poder estar con el príncipe a cambio de su voz. Ella accede, sale del agua y se encuentra con su amor. Pasado un tiempo y algunas desavenencias, terminan juntos, la bruja es vencida y ellos se casan. Viven felices y comen perdices.
Versión original:
La sirenita se enamora de un humano, acude a la bruja del mar y ésta le da una poción mágica para deshacerse de su cola y poder estar con el príncipe a cambio de su voz, advirtiéndole que en caso de que este la rechace, ella se deshará en el mar. La chica acepta, sale del agua, su amado la socorre y le profiere un afecto sincero. Pero está prometido y no ama a la sirenita. Se casa con otra. Las hermanas de la sirenita acuden a la bruja del mar y venden su cabello a cambio de un puñal mágico para matar al príncipe y salvar así a su hermana. Se lo dan a la chica, que se introduce en la habitación de la pareja para matarle, pero se arrepiente, le besa y se va. Lanza el puñal al mar y acto seguido, se lanza ella; esto es, se suicida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
