martes, 3 de noviembre de 2009

Cuentos clásicos II


Caperucita Roja, de los hermanos Grimm:

Versión adaptada:
Mandan a Caperucita a casa de su abuela porque está enferma. La niña atraviesa el bosque y se encuentra con un lobo, que descubre a dónde se dirige y decide adelantarse para atacar a la abuela y comerse después a la niña. Llega el lobo, se come a la abuela (o la encierra en el armario) y se viste con su ropa. Cuando llega Caperucita, sospecha del aspecto de su abuela y le pregunta, hasta que el lobo se abalanza sobre ella. En ese momento, llega un cazador que oyó el ruido y mata al lobo, salvando así a Caperucita.

Versión original:
El comienzo trascurre básicamente igual, y en cuanto al desarrollo y desenlace hay diferentes versiones difundidas, difíciles de comprobar. En teoría, la primera versión del cuento fue censurada por su contenido erótico en relación a la niña y el lobo, o que la niña ingiere los restos de sangre y carne de su abuela como símbolo de respeto y veneración. La versión de los hermanos Grimm que perdura es en la que el lobo devora a la abuela y a la niña, y es en ese momento cuando el cazador, alertado por los ronquidos, acude a la casa, raja el estómago del lobo (que está dormido) y saca a las dos mujeres, llenando su estómago de piedras, que pesan tanto que matan al lobo en cuanto le levanta.


Blancanieves y los siete enanitos, de los hermanos Grimm:

Versión adaptada:
Blancanieves es una joven hermosa envidiada por su madrastra, hasta el punto de que esta desea matarla para convertirse en la más hermosa del reino. Con este propósito, manda a un secuaz a acabar con su vida, pero la joven escapa en el bosque, llegando a la casa de los enanitos que le dan cobijo. La madrastra se entera de que sigue viva y la envenena con una manzana hasta que su amor verdadero la despierte con un beso. Los enanitos meten a Blancanieves en un ataúd de cristal, hasta que un día pasa un príncipe, la ve, la besa y la devuelve a la vida. Se casan y son felices para siempre.

Versión original:
La pretensión de asesinar a la chica corre por cuenta de su propia madre al ver que la niña es rival para su belleza, pidiendo como prueba de su muerte el corazón de la chica para comérselo. El hombre al que encomienda la labor le lleva un corazón de jabalí cuando la chica escapa, y la reina se lo come. El resto de la historia transcurre igual, hasta que al final de la misma, la reina es condenada a ponerse unos zapatos de hierro al rojo vivo, con los que baila hasta caer muerta.